LETRA PÚBLICA ¿CÓMO AYUDAR AL PRESIDENTE? RODOLFO SALAZAR GONZALEZ

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Después de ver por televisión la rueda de prensa que el presidente Peña Nieto organizó para explicar con Donald Trump al alimón los resultados de su reunión y ver la conducta socarrona de ese sociópata estadounidense que por el Partido Republicano quiere ser presidente de el país más poderoso del planeta para tener bajo su control el botón nuclear y apretarlo en el momento en que su carácter psicótico le ordene poner bajo su control al país que no le quiera obedecer; me di cuenta inmediatamente que el representante de los mexicanos -en mala hora- se había reunido con este fauno, porque sin saberlo había sido brutalmente chamaqueado y expuesto al escarnio de toda la opinión internacional; provocando el enfado de la candidata demócrata Hillary Clinton por haber recibido a su contraparte en la liza electoral gringa, quien inmediatamente se pronunció en contra de esta reunión porque significaba una oportunidad para que Trump se acercara a los latinos en Estados Unidos que aún no le dan su apoyo. Tengo la convicción de que la candidata demócrata no vendrá a nuestro país, solo hasta que sea presidente de los Estados Unidos.

La prensa internacional al igual que la nacional esta asombrada por la conducta de Enrique Peña Nieto, que no encaja en ningún precepto de la ciencia política, en el que se pudiera apoyar para sustentar de forma científica el quid de esta reunión, que sin duda perturbo cualquier posibilidad o razón de estado que justificara su comportamiento. En primer lugar, el presidente Peña Nieto no es tan solo un jefe de estado, es el representante de todos los mexicanos; y en estos momentos (antes de la reunión) había en la sociedad un sentimiento de ofensa y agravio en todos los compatriotas por las declaraciones impertinentes que Donald Trump realizó en los primeros meses de su campaña, en donde llamó a los mexicanos drogadictos, criminales, violadores y amenazó con expulsarlos del país norteamericano y además construir un muro de concreto en toda la frontera para que no existiera la posibilidad de que arribaran más migrantes latinoamericanos a EUA. En una palabra el presidente Peña Nieto debió de interpretar el dolor y la rabia que el pueblo de México siente en contra de este norteamericano y debió haber observado una conducta digna propia de un estadista y mantenerse al margen de la campaña política de otro país y esperar los resultados y sobre todo estar dispuesto a hacerle frente a las contingencias en el caso supuesto de que Donald Trump se convirtiera en representante del Tío Sam.

El periódico The New York Times, denomino “Surrealista” la entrevista Trump-Peña, para matizar lo inexplicable que representa que el gobierno mexicano abra las puertas a quien ha ofendido a su nación durante toda su campaña electoral, e incluso le diera –sin serlo- un trato de jefe de estado en lugar de reclamarle públicamente antes sus compatriotas las ofensas que ha emitido sobre su patria. El Washington Post, cabeceo su primera plana: “Peña Nieto exporto la humillación que significa ser el mismo”.

Al concluir su entrevista en México, Donald Trump partió rumbo a Phoenix, Arizona y ahí ante sus seguidores expuso con alegría que iba a endurecer las deportaciones de mexicanos ilegales en Estados Unidos y que además iba a crear una organización militar para que se encargara de cuidar la frontera con México para evitar la llegada de más posibles criminales a su país. Y dejo establecida la certidumbre de que iba a construir el muro en la frontera sur de Estados Unidos y que ese muro lo iba a pagar íntegramente el pueblo de México.

Posteriormente consiguió una entrevista para la cadena de televisión MSNBC para el periodista Bob Woodward, que usted recordara sin duda que junto con Carl Bernstein realizó la investigación sobre el caso Watergate, que llevo a la renuncia del presidente Richard Nixon en 1974. En la entrevista Trump escaló su ofensiva contra México con un lenguaje de guerra. El periodista le preguntó: “¿Está usted dispuesto a ir a la guerra para asegurarse de que México pague por ese muro?” Trump respondió sin pensarlo: “Créeme, Bob, cuando revitalice nuestro ejército, México no va a jugar con nosotros a la guerra, te lo puedo asegurar”.

Esto no es nada nuevo ya en Julio del 2014 y después en 2015 Trump había dicho que México es uno de los enemigos de Estados Unidos. Y agrego México no es nuestro amigo.

A veces creo que cuando al presidente Peña Nieto sus asesores le recomendaron que dijera en público que México atravesaba por una etapa de mal humor social, le debieron advertir que era tan fuerte y arraigado este mal humor social en la sociedad que después del error político de haber recibido al enemigo de los mexicanos en la casa presidencial, esta sensación de malestar social contra la presidencia de nuestro país, se puede transformar en ira y en violencia irracional que nos conduzcan lamentablemente a un estado de incomunicación en donde no haya forma de entendimiento entre el presidente y su pueblo.

Cualquier político sabe que existen cosas y actos que pueden provocar el odio y el desprecio de su pueblo al presidente. Maquiavelo, a quien todos los que aspiran a gobernar una nación deben de saber de memoria, escribió: “Que el príncipe debe gozar el cariño del pueblo, pero si el pueblo está en contra y le odia, entonces debe temer a todo y a todos”.

Lo que más me incomoda es la sorna y el desenfado con que los funcionarios cercanos al presidente Peña Nieto elaboran argumentos para defender lo indefendible, como es el caso de haber abierto la casa de los mexicanos a quien nos ha tratado a patadas. El Jueves tuve la oportunidad de ver en el nuevo segmento de Joaquín López Dóriga, en Televisa, un mini debate entre quienes cuestionan la visita de Donald Trump y otros que la justifican, entre ellos se encontraba el inefable Luís Videgaray, que es el que disfruta de un “Halo de sabelotodo” que con una parsimonia insoportable defendía a Peña Nieto, siempre con sorna en el rostro, el colmo fue cuando ya sin argumentos al final del programa llego a la locura de comprar a Peña Nieto con Fidel Castro, explicando que el comandante toda su vida había maldecido a los presidentes norteamericanos y no tuvo empacho en recibir en la Habana al presidente Obama. Fue cuando decidí a levantarme, apagar la televisión y me dije para sí mismo, esto es Kafka,

esto surrealismo puro, todos están locos, en qué cabeza cabe comprar al adalid de la resistencia y la dignidad con Enrique Peña Nieto.

 

E-mail.- notario177@msn.com