La motocicleta de Pedro Infante en A toda máquina (1951) de Ismael Rodríguez; el escarabajo de la película Cronos (1993) de Guillermo del Toro; y el auto que conducía el actor Gael García Bernal durante el famoso choque del filme Amores Perros (2000) de

La muestra se divide en tres partes, en las cuales se destacan las películas producidas en más de siete décadas y un espacio destinado a conocer el trabajo de las mujeres y hombres en este recinto del séptimo arte.

Hay maquetas, fotografías, lobby cards, vestuario y equipo técnico utilizado en filmes como En la palma de tu mano (1951) de Roberto Gavaldón, y El castillo de la pureza (1973) de Arturo Ripstein, y se ve el primer guion de El Apando (1976) de Felipe Cazals.

El cineasta Carlos García Agraz, titular de los Estudios Churubusco, platica en entrevista cómo inició la idea de montar La fábrica de cine…:

“Teníamos dos asignaturas pendientes. Una, echar andar el funcionamiento del nuevo edificio Luis Buñuel, que veníamos retrasando por reestructuración de toda la obra; ya empezó a funcionar, pero queríamos presentarlo de manera pública… La serie Narcos, de Netflix ocupa en esta nueva edificación un piso completo y en otro piso se encuentra la oficina de la serie de Luis Miguel.

“La segunda asignatura fue iniciativa de la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, de por qué no abrir al público los Estudios Churubusco, este lugar mítico. Hacerlo como un museo de sitio y que vengan las personas de manera gratuita”, dice.

El resultado, sigue, “es La fábrica de cine…, donde se encuentran la mandíbula de Tintorera de René Cardona, artículos del director de cine Emilio El Indio Fernández, de los actores Pedro Armendáriz, Pedro Infante y El Santo. Está el vestido de María Rojo de Danzón de María Novaro y el vestuario de María Félix en Canasta de Cuentos de Julio Bracho, en fin. Y cada década representa las tres mil películas que se han filmado en los Estudios Churubusco”.

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Entusiasmado, continúa el realizador de Mi querido Tom Mix:

“Se presenta la Fonoteca del Cine Mexicano Manuel Esperón, donde se pueden escuchar alrededor de 100 pistas musicales. Está representado nuestro laboratorio y cabinas de edición de video y de edición de audio”.

-¿Qué significa poder invitar a la gente a que venga a estos estudios, considerados uno de los más antiguos y grandes de América Latina?

-Es importante que visiten este lugar, será divertido. Todos hemos visto cine mexicano, aunque no seamos expertos y creo que la gente reconocerá algo. Los Estudios Churubusco no es sólo historia del cine, no sólo vemos hacia el pasado, vemos el presente y hacia el futuro. Sigue ofreciendo los mejores precios para toda la comunidad cinematográfica nacional o internacional.

Cinco años fueron empleados para construir el edificio “Luis Buñuel”. Sobre ello detalla:

“Durante muchos años fue un dolor de cabeza no poderlo terminar y afortunadamente ya se finalizó al 100%. Ya se encuentra ocupado un 75%”.

Destaca que en La fábrica de cine… estuvo implicado “un grupo muy amplio de colaboradores”. Precisa:

“La coordinación general la llevó la maestra Sandra Benito, con seis curadores especialistas en cada área. Uno en escenografía, otro en cinefotografía, otro en actores, etcétera. Buscó a personas que supieran de cada uno de los tópicos”.

En la exhibición llaman la atención las cámaras viejas de cine de los años 40, moviolas para editar, latas, sillas de directores, en fin. “Esto lo sacamos de la bodega de los Estudios”, manifiesta García Agraz.

Existen dos sets para interactuar. En uno, hay una réplica de una hacienda típica del cine mexicano y en el otro es un green screen que permite la superposición digital de distintos planos e imágenes para crear todo tipo de efectos visuales. Hay dos pantallas con butacas antiguas de cine para apreciar cintas del país de distintas épocas.

La gente podrá asistir a Atletas 2, esquina con Calzada de Tlalpan, de martes a domingo de 10 a 18 horas. La entrada es libre.

Época dorada

Los Estudios Churubusco se inauguraron el 10 septiembre de 1945, justo cuando estaba en su apogeo la época de oro del cine mexicano.

De 1941 a 1945, cuando ocurrió la segunda Guerra Mundial, sólo México fue aliando de Estados Unidos en ese conflicto bélico contra el Eje (Alemania, Italia y Japón), según los diarios nacionales de esa época.

Como Estados Unidos estaba en guerra, unos arreglos con la Oficina Coordinadora de Relaciones Internacionales de Washington, dirigida por Nelson Rockefeller, previeron en 1943 la ayuda estadunidense al cine mexicano en tres aspectos: refacción de maquinaria para los estudios, ayuda económica a los productores y asesoría por instructores de Hollywood a los trabajadores de los estudios.

En 1944, la Metro Goldwyn Mayer estrenó en México algunos de sus filmes doblados en español y las autoridades mexicanas no tardaron en prohibir el doblaje que atentaba contra las ventajas del cine nacional en los mercados de habla hispana y deformaba las cintas de otros idiomas.

En 1994, la RKO tuvo más suerte, pues participó con 50% en la construcción de los Estudios Churubusco. La primera película que se filmó aquí fue La morena de mi copla (1945) de Fernando Rivero.

El auge del cine del país favoreció el surgimiento de una interesante generación de directores: Julio Bracho, Juan Bustillo Oro, René Cardona, Fernando de Fuentes, El Indio Fernández, Alejandro Galindo, Ismael Rodríguez, Roberto Gavaldón y Miguel Zacarías, entre otros.

También surgieron estrellas, como Pedro Armendáriz, Dolores del Río, María Félix, Mario Moreno Cantinflas, Arturo de Córdova, Sara García, Pedro Infante, Marga López, Gloria Marín, Jorge Negrete, Joaquín Pardavé, David Silva, Julián y Domingo Soler, entre otros.

En 1945 ya trabajaban en la producción de cine nacional cuatro mil personas: dos mil 500 actores y extras, mil 100 técnicos y manuales, 140 autores y adaptadores, 146 músicos y filarmónicos y 60 directores, afiliados todos a secciones del STIC.

Desde ese año, los Estudios Churubusco era una pasarela de una comunidad de cine muy destacada.

Para 1946, comenzaron las historias de cabaret y de arrabal, uno de los directores sobresalientes aquí fue Alberto Gout y surgió la vedette cubana Ninón Sevilla. Llegó a esta nación Luis Buñuel. Además, surgió la televisión en blanco y negro.

Emilio García Riera escribió en su libro Breve historia del cine mexicano que la RKO participó con 50% en la construcción de los Estudios Churubusco y el otro 50% para la edificación lo aportó Emilio Azcárraga Vidaurreta, magnate de la radio mexicana.

Entre 1956 y 1979, el Banco Nacional Cinematográfico asumió la administración de los Estudios Churubusco. Hacia 1979 fue liquidado y pasó a ser parte de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC), de la Secretaría de Gobernación. Ahora forma parte de la Secretaria de Cultura federal.